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3.19.2006

Equipaje para una desaparición _parte I



Co_autoría Carlos Ceruti Lagos y Javiera Ovalle.

Intervenciones
30 diciembre 2005_ Estación Bellavista
_ Plaza Anibal Pinto
_ Plaza Sotomayor
_ Puerto
_ Plaza Echaurren

30 enero 2006 _ Interior Metrotren dirección Valparaíso hacia Viña del Mar, haciendo escalas en las estaciones intermedias entre Estación Puerto y Estación Viña.


Las intervenciones urbanas que se realizamos se articulan desde una mirada consciente de las transformaciones de la ciudad, y buscan evidenciar los espacios que se hallan en pleno cambio y que en nuestro presente a corto plazo actúan como no-lugares, siendo espacios de trabajos de destrucción y de construcción en proceso, o bien espacios bacantes dejados en la ruina. Esta mirada quiere fijar el estado intermedio de lugares (recorridos) que serán muy distintos a largo plazo, por lo que impide el olvido del no registro y sella el proceso de transformación como característica urbana. Valparaíso experimenta fuertes cambios en el borde costero, problematizando el límite entre ciudad y mar. Digamos por lo menos que este es un problema que tiene su historia, siendo el borde costero un terreno que se le ganó al mar por la necesidad de esta ciudad en los cerros de ampliar su plan, de establecer su suelo e instalar su institucionalidad. Digamos también que el costo de esto fue que los ciudadanos porteños perdieramos gran parte del contacto directo con el mar cerrado por la institución del puerto, cerrado (desde el plan) incluso en su visibilidad por verdaderos muros de conteiners y bodegas. También entre la ciudad y el mar se ubica la línea del tren, a la que nuestro trabajo, como recorrido se encuentra significativamente vinculado.

Por otra parte, la construcción del tren subterráneo en Viña del Mar ha ocasionado un trauma urbano no menor, haciendo un verdadero tajo de proporciones justamente en el centro de la ciudad, lugar de la mayor afluencia de tráfico, provocando su agudización, cambio de sentido de calles, una imponente situación en los sentidos visuales y acústicos, etc., todo tan provisorio como actual. Asimismo se trata de la gestación de un recorrido (la línea del tren) y de una anulación del paisaje (el túnel) que funciona como un cambio radical de la visibilidad: tanto el tren se hace invisible para el transeúnte como la ciudad se hace invisible para el pasajero del tren. Esta problemática se inserta en el lugar de los trabajos a través del objeto de las maletas de viaje. Las maletas de viaje son el lugar sin lugar, móviles inmóviles, la casa nómade, provisoria, en tránsito. La asociación directa entre maleta y tren trae consigo el tiempo que es el de la espera: los trabajos culminarán, el espacio será modificado y en el interior de las maletas quedará el paisaje actual, como la evidencia de una condición distinta, un recorrido otro, desaparecido, con todos sus alcances psicogeográficos, estéticos, funcionales, posibilitadores e imposibilitadores. En este sentido las maletas, con el paisaje desaparecido en su interior, aparecen como dispositivos psicoanalíticos de la ciudad, sueños de la ciudad en cuanto se desarrolla, cambia, se halla en tránsito al igual que las subjetividades que se someten a su circulación cotidiana. Esto es una lectura, pero interesa aquí en

cuanto nuestro trabajo se plantea como un recorrido: línea, viaje, narración visual.

Materializar significativamente una desaparición en común entre los ciudadanos de Valparaíso y Viña del Mar. La inminente transformación del borde costero y del centro de la ciudad a través de la línea del tren nos deja a nosotros como testigos de un paso, portadores de la imagen (de una experiencia dada por una actividad específica y su espacialidad correspondiente, de un circuito o un recorrido y de un paisaje, de una situación cotidiana, pública, de una manera de encontrarnos) borrada, y en este sentido nos señala en cuanto memoria. La meta es el mapa de esta desaparición como acreditación de una presencia, con el fin (o principio) de validar e incitar a esta memoria como primer paso hacia una posible reflexión sobre el lugar, un documento de la mirada hacia nuestro espacio (la ciudad), y un paso hacia un diálogo entre la comunidad que manifiesta, incluso desde una marginalidad, y prefigura. Es posible definir Cultura en estas coordenadas. Logro de validar (nos), recuperar una huella, que a diferencia de las pruebas, son las que hacen imaginar.

Trasladar estos espacios en proceso de desaparición al interior de las maletas de viaje, hace su gesto de guardar, de proteger, de perdurar, de apropiar(nos), de validar(nos), de significar(nos). La acción, concreta y observable, es la de quedarnos con una actualidad que es un pasado o una vía de pasado reflectante de futuros (lugares abandonados que en su no funcionalidad funcionan como fertilizantes de proyectos imaginarios, es decir la detención en un estado de posibles, un estado de discusión pública sobre el espacio de la ciudad).

El proyecto consiste en la instalación de diez maletas en diez puntos escogidos que sintetizan la problemática del no-lugar. Son los siguientes: 1°Avda.Altamirano, 2°Ratonera, 3°Bodega trenes (al frente de la escuela de derecho de la U.Valparaíso), 4°Muelle Baron (Simón Bolivar), 5°Jumbo (nudo Barón), 6°Caleta Portales (muelle), 7°Caleta Abarca, 9°Alvarez-Viana (construcción túnel), 10°Chorrillos (línea del tren).

Las diez maletas son dispuestas en cada lugar, de lo que se toma registro.






2 comentarios:

  1. que nervios el brazo desnudo peludo y la filudez inminente
    que se detiene antes de abrir el atajo hacie esa otra piel roja tan guapa de la maleta!

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  2. jajaja:::el brazo peludo filudo del deshacedor de maletas!!

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